Creo que tenemos claro qué alimentos tenemos que evitar para llevar una alimentación sana. Pero cada vez aparecen más productos «seudo saldables» (que no alimentos), que parecen buenos pero que realmente no lo son. Conociendo al enemigo conseguiremos saber cómo identificar estos alimentos insanos disfrazados de sanos.El marketing hace su trabajo muy bien, divulgando en redes, televisión y tiendas de alimentación, añadiendo señales e imágenes vistosas y remarcando supuestos beneficios para que caigamos: «con mas fibra», «reforzado con mas vitaminas», «mejorado con... » etc.
Pero nosotros no debemos olvidar que NOS INTENTAN CONVENCER de que ese producto es mas sano. Es una trampa. Porque nada mas lejos de la realidad. Todos son bastante INSANOS y SUPER bien disfrazados de sanos.
Veamos unos ejemplos de procesados para identificar alimentos insanos. No dejarán de sorprenderos porque quizás penséis que sí son sanos:
1. Galletas de todo tipo. Ni con etiqueta de más fibra, más calcio, + vitaminas o menos azúcares. Lo siento, las galletas no son saludables.
2. Cereales de desayuno. Ni fortificados ni mejorados.
3. Lácteos fortificados. No es oro todo lo que parece.
4. Refrescos y bebidas sin azúcar o sin cafeína. Sigue siendo un refresco insano.
4. Zumos de frutas sin azúcar o mejorados. Es que el zumo es casi azúcar. Ya ha perdido la fibra y la pulpa, ya ha sido procesada la fruta.
5. Embutido o «fiambre saludable» como pechuga pavo o de pollo con un montón de ingredientes y poca carne. Mirad las etiquetas.
6. Pan no integral o con semillas, mas fibra …. Si es blanco, ya no es nutritivo.
Son muy apetecibles y sabrosos (eso sí) pero son poco recomendables y encima, más caros.
1º. Si entendemos que nuestro cerebro segrega MENOS NEUROTRANSMISORES ante verduras, frutas, pescado y carne fresca. Y que cocinar requiere esfuerzo. Esto hace que se consuma más ultraprocesados, comida rápida, lista para a comer.
2º El deseo por esa comida sana no se despierta y tampoco hay RECOMPENSA con la comida real, por tanto apenas hay MOTIVACIÓN para ir por ella. Es todo muy químico y hormonal. Y conocer este proceso ya nos da las herramientas necesarias para «conocer al enemigo» sabiendo que es algo mental y que podemos luchar contra esto. Es como una adicción.
En cambio nos motiva mucho comer estos productos porque son muy palatables, muy sabrosos, que enganchan y no puedes dejar de comer, tanto salados como azucarados. Se convierte en un círculo vicioso, que produce ingestas continuas y mas y mas recompensa en forma de placer (porque claro que sí, están muy ricos, de eso se trata para vender más y más).
Si a esto le sumas el estrés diario, la falta de exposición al sol, el descanso interrumpido…. estamos más débiles y todo suma para que el enemigo nos venza.
Ante esto, ¿qué estrategia podemos seguir?
No los compres, no los mires, no los busques. Aislarte de ellos. Eso sería lo ideal.
Ahora vamos a poner sensatez y flexibilidad a este discurso utópico. El entorno está lleno de señales para que consumas alimentos insanos disfrazados de sanos. Eso ya lo sabes.
Cada persona tiene una herramienta para hacer este cambio. Hay 2 opciones:
1. Puedes eliminar los que mas deseas o los que echas de menos cuando tienes ansiedad o nerviosismo. Los que te hacen perder el control. Los +adictivos. (Dulces, galletas, snacks, patatas, comida preparada). Y dejar los que tú tienes la ingesta controlada.
2. O dejar de comerlos todos de golpe. Es la más difícil.
Todo vale. Es similar a la adicción al tabaco. Sabes que puedes recaer.
Importante: elijas la opción que elijas, aplícala en casa, en la calle al comer fuera y al hacer la compra. Evita el contacto con ese tipo de alimentos. Ya sabes cuáles son.
Te aseguro que si puedes mantenerlo en el tiempo, tu cerebro volverá a la normalidad, y será menos receptivo a esa señales (publicidad, colores vivos, palabras como «sano, ligero, sin azúcar…) y se acostumbrará a vivir sin ellas, porque ya sabe que no le hacen bien, porque hay otras opciones más saludables, y porque cuando nosotras nos proponemos algo de los que estamos convencidas, lo hacemos todo todo para conseguirlo.
Los elegirás de forma muy ocasional, con tranquilidad y a diario te inclinarás hacia los mas sanos. Realmente el cuerpo se acostumbra a todo, a lo malo, pero también a los alimentos buenos. Conociendo al enemigo tendrás el poder de la motivación para evitarlo. Y nosotros la confianza de hacer cambiar esos hábitos.
Confía en ti.
Deja una respuesta